
Me despierto en tu cama. Junto a tu perfume que me envuelve.
Se que he estado soñando.
Mucho más temprano, la alarma nos separó el uno del otro, sin piedad.
Has estado en tu escritorio por horas. Sé lo que soñé: nuestra amiga poesía viene a nuestra habitación donde estuve escribiendo por días, bocetos, pinturas, música, poemas están desperdigados por todas partes…
y quiero mostrarle un poema que es el poema de mi vida. Pero vacilo, y me despierto. Besaste mis cabellos y mi espalda para despertarme.
Soñé que eras un poema, mi más hermoso y puro poema , un poema que quería mostrarle a alguien... y me río y vuelvo a soñar con el deseo de mostrarle a todo el universo que te amo, que sos el sol y centro de mi vida, en el amanecer y en el ocaso, para movernos abiertamente juntos aunque nos cueste lágrimas y volar en el influjo de la gravedad, lo cual no es simple, lo cual transporta al césped alado por un largo camino lejos
del elevado viento, cerca de las montañas,
del otro lado del mar azul de tus ojos verdes,
hermosamente verdes, hermosa y tiernamente míos,
donde me hundo al infinito dulzor de tus latidos en los labios cuando me besas, cuando me amas, cuando tu piel y tu alma me conmueven hasta desvanecer.
Se que he estado soñando.
Mucho más temprano, la alarma nos separó el uno del otro, sin piedad.
Has estado en tu escritorio por horas. Sé lo que soñé: nuestra amiga poesía viene a nuestra habitación donde estuve escribiendo por días, bocetos, pinturas, música, poemas están desperdigados por todas partes…
y quiero mostrarle un poema que es el poema de mi vida. Pero vacilo, y me despierto. Besaste mis cabellos y mi espalda para despertarme.
Soñé que eras un poema, mi más hermoso y puro poema , un poema que quería mostrarle a alguien... y me río y vuelvo a soñar con el deseo de mostrarle a todo el universo que te amo, que sos el sol y centro de mi vida, en el amanecer y en el ocaso, para movernos abiertamente juntos aunque nos cueste lágrimas y volar en el influjo de la gravedad, lo cual no es simple, lo cual transporta al césped alado por un largo camino lejos
del elevado viento, cerca de las montañas,
del otro lado del mar azul de tus ojos verdes,
hermosamente verdes, hermosa y tiernamente míos,
donde me hundo al infinito dulzor de tus latidos en los labios cuando me besas, cuando me amas, cuando tu piel y tu alma me conmueven hasta desvanecer.
