martes, 20 de octubre de 2009

Enarmonía

Un piano suena a lo lejos,
tu guitarra dormida en el sofá,
me pides que te salve
para vivir conmigo el amor,
imaginándonos a ti y a mí, aunque
este mundo furioso y loco siga resistiéndonos.

Ven a mis brazos fuertes,
en mis venas hay música para tu canción,
tráeme todas tus heridas e historias,
todas tus melodías inconclusas y noches en fuga,
yo te daré la clave y el pentagrama de mi alma
para que escribas la verdad de tus sueños.

Tengo tus ojos guardados en los míos,
tus latidos mezclados en el ritmo de mi corazón,
enarmonía, mismo sonido, mismo respiro, mismo color,
tu voz es mi silencio de amor
mi amor silencio para tu voz.

No tengas miedo, borremos el temor,
la sinfonía de nuestras manos, besos y piel,
es escudo para ese viejo dolor.
Confía en mi, he vivido un poco más,
los tiranos son fantasmas de una triste ópera,
truenos vacíos y sin luz, no llegan más allá.

Déjame enseñarte las escalas fuertes y débiles
de una nueva vida, bailemos quitándonos la respiración,
porque sabes, como yo, que al final no hay nadie
que te ame con esta eternidad, con esta
orquesta de estrellas y planetas que hago sonar
para que recuerdes que soy tu amor, tu libertad.
De mis manos

De mis manos para ti, esta nostalgia de amarte aunque no estés y dibujar el perfil de tu boca en la lluvia que cae sobre mis exilios y desvelos.

De mis manos, la luz que te alcaza en la distancia y te abraza y te conmueve, y regresa a mi como mil flechas filosas que se clavan como relámpagos en mis venas.

De mis manos estas arenas de locuras y pasiones, que arremolinan sus vestidos dorados en medio de tu pecho, y conjurar como eterno la propiedad de tus ojos.

De mi mano la necesidad de que me necesites, y me busques, mientras el tiempo no se detiene y me arrastra a la corriente de tus latidos y apegos.

De mi mano la ternura que no se consume ni se quema, sino que crece al ritmo de tus células, al ritmo de esos reclamos que gritas y nadie escucha, al ritmo de los silencios que solo yo percibo y guardo en la caja de mis ansias.

De mi mano esta osadía de tender puentes en lo invisible del deseo, con la única razón de saber que estas del otro lado y tus alas me aguardan, y tu piel es mi nido.

De mi mano el agua que calma la sed de tus sueños y redime los dolores del pasado, vengando con alegría las penas traidoras de historias crueles.

De mi mano estos surcos profundos de tener tantas veces los puños cerrados, hasta que tú amaneciste con tus besos sobre ellos y mis dedos no te soltaron.

De mi manos las carrozas de suspiros para ti, las hiedras salvajes, las montañas mas cercanas al sol y el mar que besa tus pies.