martes, 17 de marzo de 2009

Lobo


Un lobo furioso vive en mí. Furioso, herido, desolado y perdido.
Mírame, ¿me ves? ¿Escuchas mi aullar?
Ya no soporto una herida más, una estupidez más.
Un lobo furioso vive en mí. Furioso, herido, desolado y perdido.
Mírame ¿me ves?¿escuchas mi lamento silencioso?
No tengo mas defensas, herida sobre herida, desangrándome.
Explícame de nuevo la vida de la selva. Explícame de nuevo la vida de los desiertos. Explícame de nuevo como es la noche mas fría y estar furioso y loco.
Golpe tras golpe, cadena tras cadena, trampa tras trampa, latigazo sobre latigazo, cada vez mas furia, mas ira, mas desolación y desencuentros.
Un lobo furioso, hijo de nadie y de la nada. Explícame de nuevo la vida de la selva, como es el hombre y sus ansias de cazar y aprisionar, lastimar y desestimar.

lunes, 16 de marzo de 2009


Cuando naces todo es nuevo. Cuando mueres todo es viejo.

Caminas y las huellas son nuevas, pero al siguiente paso ya envejecieron , son del ayer y el futuro no las reclama, pues esta seguro que otras vienen hacia él con promesas nuevas y aromas nuevos. La muerte, mientras se relame , cual loba vieja, entre las ramas espesas de bosques traidores y oscuros.

Cuando vives todo es nuevo. Cuando te aburres todo es viejo.

Respiras y los átomos te llenan de luz , te crecen las alas, los ojos ven las almas, respiras perfumes, cantas glorias y el aburrimiento tiene paciencia y paciente espera las horas, esas que pasan y se amontonan entre quejas y ausencias entre barrotes y sombras.

Cuando gritas todo es nuevo. Cuando callas todo es viejo.

Gritas que amas, que corres. Gritas que le libertad es una ciencia nunca exacta y menos perfecta. Gritas que las llamas no queman porque el fuego es tu corazón y tu corazón no devora sino alimenta. Mientras gritas, el silencio construye resistencias, mide cobardías, dilata fuerzas.

Cuando amas todo es cielo. Cuando odias todo es infierno.

SER

El ser es más que la ausencia, que las distancias, que las sombras grises que nos asechan tras las espaldas de los sueños, que las angustias, que todos esos universos de metamorfosis que confluyen en nuestras venas y se reflejan en nuestros ojos perdidos en infinitas fronteras, suspendidos al borde del abismo, donde se debaten entre las realidades y las fantasías, como si fueran las dos únicas opciones de viaje, de caída, de vuelo, de vida o de muerte.

El ser es más que la vida misma, la trasciende, la trasgrede, la absolutiza, la minimiza, la expande, la empequeñece. Si Dios no juega a los dados con el universo, el ser si lo hace. Nació para hacerlo, reside en él el poder enceguecedor de la voluntad y la transformación de la esencia natural de su naturaleza misteriosa. Nada de la nada, y todo de lo todo, no permanece inconmovible en su presencia, en su magnánima afinidad con las leyes que rigen infinitud de los ciclos de la eternidad.

El ser es más que los miedos, los temores, los fantasmas. Podrá estar minado y dosificado al extremo de todas las angustias, las oscuras noches del desencanto, las desilusiones, los abandonos de las luces, las claves perdidas, los afectos negados, las heridas contaminadas y las mentes dopadas. Habrá en su existencia miedos farsantes y ordinarios, oportunistas y miserables, recolectores de basuras intelectuales y morales, oportunistas bajos de sentimientos absurdos, hipócritas y egoístas, coleccionistas de perversidades y persecuciones fantasmales. Tan volubles ante el ser, si el ser despliega sus alas y su coraje, los mira de frente feroz, determinado, limpio y firme, si con voz, piel y visceral génesis.