martes, 9 de septiembre de 2008


No tiembles más, no sé si voy a llegar. Porque aunque mi sangre sea lava y mis venas volcanes, la razón es un océano que todo lo cubre, lo ahoga y silencia.

No me mires más, porque tus ojos son cuchillas que perforan la piel de mis vulnerables sentidos y ya no tengo más antídotos contra tu cuerpo.

No camines hacia mí, tu luz desnuda mis sombras y me quita los resguardos que velan – valientes- el portal de mis pequeños secretos azules, anochecidos y tibios.

No llores más sobre mis mejillas,
porque abstemios mis labios deben quedar, aunque se marchiten mis brazos y desiertas queden mis manos.

No hagas que te huela. Tu perfume es veneno, y el encanto de la muerte hará que trepen mis dedos por ti y vayan dejando huellas camino al infierno.

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