
Voy a comerte el corazón. Te lo quitare despacio, con ternura, con astucia , con precisión, con besos filosos.
Te engañare, te diré que lo llevo a pasear por mi encantos, a nadar entre las mareas del ocaso y mi implacable cortejo, y cuando se rinda al placer lo mirare de frente y sabrá que es mío.
No habrá oriente ni occidente, ni espada ni pared, ni entrada ni salida. No habrá escapatoria ni purgatorios, lo morderé poco a poco, con tanta ternura que él mismo no deseara otra cosa.
Me entregara cada latido, que no serán lentos ni en vanos, sino furiosos, desenfrenados, caóticos, sabrosos, endulzados.
Degustare sus licores, me embriagare de su rojo sangre, y a su temperatura lo besare por partes.
Mi boca será su tumba, su nido su llave, nada volverá a entrar en él si yo no lo desgusto antes, si yo no elijo la savia con que ha de nutrirse, ni pruebo los espejos donde ha de volver a mirarse.
Voy a comerte el corazón, de manera infatigable, insistente y eterna, no tendrá ya mas filosofía ni fisonomía, porque con mis fiebres le daré belleza extrema, nuevos pensamientos.
Si, me volveré omnipotente, tendré derecho por cada uno de sus respiros y suspiros. Cada uno de sus surcos serán sólo míos, porque mis labios habrán de pasar sobre ellos como fuego, como tigres, como huracanes.
Voy a comerte el corazón por las mañanas y por las tardes. No podrás vivir si no lo hago. Vendrás trayéndomelo en bandeja de plata, porque es mi veneno de amor quien lo salva del patético y mediocre teatro de pasiones bajas, montadas por un mundo que nada sabe de ti, que nada sabe de mí. Que nada sabe de nuestro amor.
Te engañare, te diré que lo llevo a pasear por mi encantos, a nadar entre las mareas del ocaso y mi implacable cortejo, y cuando se rinda al placer lo mirare de frente y sabrá que es mío.
No habrá oriente ni occidente, ni espada ni pared, ni entrada ni salida. No habrá escapatoria ni purgatorios, lo morderé poco a poco, con tanta ternura que él mismo no deseara otra cosa.
Me entregara cada latido, que no serán lentos ni en vanos, sino furiosos, desenfrenados, caóticos, sabrosos, endulzados.
Degustare sus licores, me embriagare de su rojo sangre, y a su temperatura lo besare por partes.
Mi boca será su tumba, su nido su llave, nada volverá a entrar en él si yo no lo desgusto antes, si yo no elijo la savia con que ha de nutrirse, ni pruebo los espejos donde ha de volver a mirarse.
Voy a comerte el corazón, de manera infatigable, insistente y eterna, no tendrá ya mas filosofía ni fisonomía, porque con mis fiebres le daré belleza extrema, nuevos pensamientos.
Si, me volveré omnipotente, tendré derecho por cada uno de sus respiros y suspiros. Cada uno de sus surcos serán sólo míos, porque mis labios habrán de pasar sobre ellos como fuego, como tigres, como huracanes.
Voy a comerte el corazón por las mañanas y por las tardes. No podrás vivir si no lo hago. Vendrás trayéndomelo en bandeja de plata, porque es mi veneno de amor quien lo salva del patético y mediocre teatro de pasiones bajas, montadas por un mundo que nada sabe de ti, que nada sabe de mí. Que nada sabe de nuestro amor.

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